Agrupación Micolóxica A Cantarela. Vilagarcía de Arousa. Foto principal
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Salidas de Primavera — 2026

flecha Día 22 de febrero.- De Vilanova a Cambados

Recorrido fácil de 9 km por el litoral marítimo, un bonito paseo ensombrecido por la contemplación de materiales de todo tipo: plásticos, latas, maderas, bidones, etc. arrastrados por el río de borrascas que tuvimos esta primavera.

Comimos en el bar “O Santiaguiño” de Barrantes pulpo a la gallega y oreja de cerdo preparada de la misma manera, ambos platos deliciosos acompañados, como no, del vino tinto de la zona.

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flecha Día 8 de marzo.- De Padrón a Faramello

Paseo de 10 km siguiendo el Camino de Santiago, hasta llegar al Pazo de Faramello.

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flecha Día 22 de marzo.- Melgaço: pasarelas del río Miño

Sendero que se inicia con una fuerte y corta, por suerte, bajada seguida de una subida de la misma categoría de dureza y, tras cruzar una zona deportiva, nos encontramos con las pasarelas del río Miño, de trayecto espectacular a la sombra siempre de árboles y sin perder de vista el río.

Para comer pasamos a España y lo hicimos en Arbo, en el Rte. Os Pirús, de excelente relación calidad-precio.

A la vuelta cruzamos de nuevo a Portugal para pasear o hacer compras en Valença do Miño.

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flecha Día 12 de abril.- Ruta por A Coruña ciudad

Aunque las predicciones atmosféricas eran nefastas hicimos esta bonita salida confiando en que “Cantarela tiene seguro de sol” y, efectivamente, el Sol salió y, aunque la lluvia también nos visitó, cumplimos totalmente el programa.

El Paseo Marítimo de A Coruña, con cerca de 13 km, es uno de los paseos urbanos más largos de Europa. Discurre bordeando el océano Atlántico, ofreciendo vistas espectaculares, y destaca por sus singulares farolas rojas modernistas y su carril bici.

Puntos clave: Castillo de San Antón, Torre de Hércules, playas de Riazor y Orzán, Museo Domus y El Portiño, zona rocosa ideal para disfrutar de los mejores atardeceres.

Comimos en el Rte. A Peneira, que recomendamos por su buena cocina.

Por la tarde subimos a un mirador excepcional: el Parque de San Pedro, antiguamente un punto defensivo. Cuenta con una extensión de más de 90.000 metros cuadrados y un gran aliciente turístico que son las dos piezas Vickers, cañones de más de 17 metros de altitud que fueron adquiridos en 1929 e instalados en 1933.

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flecha Días 4 al 8 de mayo - Asturias

Día 4 - Salimos a las 7:00h en un autocar de la empresa Abalo y llevando como conductor al fabuloso Pablo. Paramos en Ribadeo para tomar un café y estirar las piernas y continuamos viaje a Cudillero, precioso lugar en la costa, tan diferente a cualquier otra villa marinera, que hasta tiene su propia lengua: el pixueto.

Tras la visita nos acercamos a Soto del Barco para comer en el Rte. El Rancho, de muy amable trato y sabrosa cocina, y continuamos viaje a Avilés, donde tendremos nuestra base en el hotel Oca Villa de Avilés, de excelente ubicación y cuidadas instalaciones.

Una vez adjudicados los cuartos teníamos programada una visita guiada, pero por una confusión de fechas no se presentó la guía y tuvimos que hacer la visita por nuestra cuenta.

Avilés es una ciudad de tradición e historia. Su casco antiguo ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico-Monumental y, aunque alguna vez fue vista como una ciudad industrial sin mucho atractivo, tiene un patrimonio arquitectónico, cultural y natural que convierte esta ciudad en una parada obligatoria si se visita Asturias.

Día 5 - Gijón será hoy nuestra primera visita, que realizaremos con la inefable guía de turismo Iris, persona de sólidos conocimientos y gran simpatía que nos acompañará también mañana en nuestra visita a Oviedo.

Recorrimos el típico barrio de Cimadevilla y visitamos el bonito palacio, convertido hoy en el museo casa natal, del eminente ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos. En su segundo piso se puede admirar una increíble talla en madera denominada “El Retablo del Mar”, creada por Sebastián Miranda a la edad de 80 años, que representa una subasta de pescado de la época. Visitamos también el Museo del Ferrocarril, que nos hizo recordar a los que ya tenemos cierta edad cómo eran aquellos trenes de nuestra infancia y juventud.

Comimos en el Rte. Tierra Astur Poniente, un delicioso y pantagruélico menú ya establecido, por lo que recomendamos este lugar por su calidad y sobre todo cantidad de platos.

Por la tarde hicimos la visita a la antigua Universidad Laboral, hoy conocida como Laboral Ciudad de la Cultura y creada en su día para formar a huérfanos de las víctimas de accidentes mineros. Es el edificio más grande de España, con 270.000 metros cuadrados de superficie, y el más alto en piedra de España, con una torre de 130 m. Su iglesia posee la planta elíptica más grande del mundo, con 807 metros cuadrados. Todo el edificio, como su enorme campus, impresiona a todo el mundo por su tamaño, pero también por su bella arquitectura.

Continuamos a Luanco para visitar el precioso Museo Marítimo de Asturias: un viaje por la historia naval del Cantábrico. Fue inaugurado en 1948 y ofrece una visión completa de la relación entre los asturianos y el mar, desde la pesca de la ballena hasta la construcción naval y la navegación de cabotaje.

Día 6 - Salimos temprano a Oviedo para encontrarnos de nuevo con Iris y disfrutar de su simpatía y saber. Con ella visitaremos los lugares más típicos de su casco antiguo. Comenzamos nuestro paseo al lado del monumento a Jovellanos y continuamos hacia la catedral, parándonos en la estatua de Alfonso II. Entramos en la catedral de San Salvador, construida entre los siglos XIII y XVI, y en el mismo lugar donde había varios elementos prerrománicos como la Cámara Santa, declarada Patrimonio de la Humanidad. Al salir, saludamos a la estatua de La Regenta en la plaza de Alfonso II y seguimos a la Plaza de la Constitución, donde se encuentran el Ayuntamiento y la iglesia de San Isidoro el Real y, muy cerca, El Fontán, con su modernista Plaza de Abastos y lugar de mercado los domingos.

Son muchas y muy curiosas las estatuas que adornan las calles y plazas de Oviedo, como la estatua de un viajero con sus maletas mientras descansa en la Plaza de Porlier, muy cerca de la catedral.

Fuera del casco antiguo, el Teatro Campoamor, sede de la entrega de los premios Príncipe de Asturias y, como no, la calle Gascona, conocida como el Boulevard de la Sidra.

La comida la hicimos por libre y, por la tarde, nos encaminamos a El Entrego para ver el Museo de la Minería de Asturias, inaugurado en 1994 y construido sobre los terrenos que una vez ocupó la mina de San Vicente.

La sala de las Antiguas Tecnologías Mineras, la del Vapor y la Revolución Industrial, la de Lampistería, la casa de Baños o la enfermería nos mostraron los diferentes aspectos de la arriesgada profesión de la minería.

Luego está, a 600 metros de profundidad bajo el suelo del museo, una reproducción de una mina construida. Se accede en una “jaula” o ascensor minero. Abajo hay mil metros de paseo a través de galerías y talleres, y un trenecito que se utilizaba para transportar el carbón. En resumen, un museo espectacular de obligada visita.

Nos dirigimos posteriormente a Villaviciosa y, tras una breve visita, retornamos a Avilés.

Día 7 - Llanes es hoy nuestro primer destino. Su Casco Histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. Su recinto urbano estuvo completamente amurallado. De aquella época queda el paño norte de la muralla y un torreón, también del siglo XIII. Conserva numerosos palacios y casonas indianas, a destacar el edificio del Casino.

En su Casco Histórico hay que pararse también para leer y disfrutar los versos en forja del libro “Poemas de Llanes” de Celso Amieva.

Su puerto pesquero fue una de las fuentes de riqueza y presume de ser el puerto más artístico de España con los Cubos de la Memoria, obra de Agustín Ibarrola, que sirven como rompeolas en el espigón, o con el maravilloso Paseo de San Pedro sobre los acantilados.

Continuamos a Colombres, declarado Bien de Interés Cultural en 2013 y elegido Pueblo Ejemplar en 2015; posee numerosas casas indianas de finales del siglo XIX.

Los indianos son el sobrenombre que recibieron los jóvenes asturianos que, durante la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX, se vieron forzados a emigrar a América. Unos lograron prosperar y hacer riqueza y otros no tanto. Los que lo consiguieron, a su vuelta de La Habana, México, Argentina… construyeron palacetes y mansiones conocidas hoy como «casas de indianos». Además, emplearon parte de su fortuna en construir escuelas, calles, plazas y jardines, para hacer de sus pueblos los más bonitos y apreciados de Asturias.

Entramos en el Museo de la Emigración de Asturias, que ocupa la casa de indianos denominada La Quinta Guadalupe, construida por el emigrante asturiano Íñigo Noriega Lasso en 1906 y nombrada así en honor a su mujer.

El museo es una verdadera joya del que nos hubiera gustado disfrutar más tiempo, dada la cercanía que nos supone el hecho de la emigración a los gallegos, y es una parte de la Fundación Archivo de Indianos, creada el 22 de mayo de 1987 por el Principado de Asturias, la Caja de Ahorros de Asturias y la Universidad de Oviedo.

Comimos en el Rte. La Corbata de Unquera, de sabrosa y económica cocina.

Por la tarde visitamos Ribadesella, dividida en dos por su ría. Al lado este está el casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, y la Lonja de Pescado. Es una zona de bares y restaurantes y de numerosos edificios civiles como la Casa de Ardines, la Casa de Correos, la Casa de Collado, el palacio de la Atalaya y el palacio de Pietro-Cutre, actual sede del Ayuntamiento.

Al salir del casco histórico, por el paseo de la Grúa, seis murales de cerámica, elaborados por Mingote y La Fuentina, cuentan la historia de Ribadesella. Al final de este paseo está la ermita de Nuestra Señora de la Grúa, patrona de los marineros.

Al lado oeste se ubica la cueva de Tito Bustillo, declarada Patrimonio de la Humanidad.

Día 8 - En nuestro camino de regreso nos acompañó un tiempo lluvioso que no impidió realizar el programa de visitas. La primera fue a Luarca, uno de los referentes paisajísticos y culturales de la Asturias occidental. Fue bautizada por su encanto como la Villa Blanca de la Costa Verde. Su casco antiguo acoge barrios de origen medieval, como el de la Pescadería, la Carril y el Camboral, que rodean puerto e iglesia a modo de gran anfiteatro.

Subimos al faro, que con la ermita de la Atalaya componen un conjunto panorámico para poder contemplar el famoso cementerio, de una sorprendente belleza.

Su hijo más ilustre fue Severo Ochoa, premio Nobel de Medicina.

Seguimos viaje a Lugo y comimos en el Rte. Terra Taberna do Miño y, por la tarde, tuvimos tiempo libre para pasear por Lugo y por su Muralla Romana, y regresamos a Vilagarcía.

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